Relatos sexuales: En la oscuridad

Historias de sexo en la oscuridad: son relatos donde la ausencia de la vista intensifica todos los demás sentidos, y la intuición guía las manos y los susurros hacia nuevos reinos de placer. La confianza y la entrega abren un mundo donde el tacto, el sonido y la anticipación se convierten en los catalizadores definitivos de la pasión.

Relatos en la categoría «En la oscuridad»

Los relatos más populares y nuevos sobre el tema «En la oscuridad»

El baile inesperado

"Ni de puta broma… ¿Kirill? ¿El mismo que se quedaba mirándome las tetas desde la puerta?" Su voz grave atravesó el ruido de la boda. Marina. Con un vestido esmeralda que se ceñía a su figura madura c…

Leer
Ahegao en la azotea sobre la ciudad

Las luces de la ciudad brillaban como diamantes esparcidos muy por debajo de nosotros, pero en lo único que podía concentrarme era en el cuerpecito apretado de Lena presionado contra el borde bajo de …

Leer
Recuerdo de boda para el jefe

En el instante en que la vi al otro lado del salón de recepción abarrotado, mi polla dio un respingo de puro deseo. Elena Voss, mi jefa estricta como el infierno, no se parecía en nada a la reina de h…

Leer
¿No encontraste tu trama? Describe tu fantasía en el género "En la oscuridad" y la IA escribirá un relato en menos de un minuto. Gratis.
CHAT SEXUAL con modelos
Juego de Soltero en la Azotea

Las luces de la ciudad brillaban como diamantes esparcidos allá abajo, pero en lo único que podía concentrarme era en cómo el vestido negro corto de Lena se ceñía a su culo mientras se apoyaba en la b…

Leer
Éxtasis en la azotea

Las luces de la ciudad se desdibujaban debajo de nosotros como un mar de estrellas, pero lo único que podía sentir era el pulso ardiente entre mis piernas mientras Mark me inmovilizaba contra el borde…

Leer
Beso en la azotea

Las luces de la ciudad se difuminaban debajo de nosotros como joyas esparcidas, pero lo único que podía ver era la boca de Elena. Mi vecina casada estaba a medio metro de distancia en la azotea vacía,…

Leer
Azotea y el Demonio

"Tu coño ya está empapado; puedo olerlo desde un metro de distancia." La voz de Kai corta el aire nocturno, baja y gruñendo. Yo, Lada, me quedo congelada con el carboncillo en los dedos frente a mi ca…

Leer
Vestuario equivocado

Llevaba tres meses trabajando en esa pequeña boutique en las afueras de la ciudad. Cada martes y viernes a las siete de la tarde, él entraba: Alex, alto, de unos treinta y pocos, con un paso seguro y …

Leer
Chispas varadas

Las luces de la ciudad brillaban como diamantes esparcidos muy abajo, pero lo único que podía sentir era el calor del hombro de Marcus rozando el mío en aquella estrecha cornisa de la azotea. Habíamos…

Leer
Coño de una desconocida en la azotea

Las luces de la ciudad brillaban como diamantes esparcidos debajo de nosotros, pero lo único en lo que podía concentrarme era en ella. Elena estaba de pie al borde del bar de la azotea, el viento azot…

Leer
Antojo de hotel oscuro

En el momento en que entré a esa sala de conferencias del hotel en plena oscuridad para el cóctel de networking nocturno, mi polla se estremeció al verla. Elena, mi vecina casada de mi ciudad, estaba …

Leer
Maestra de ceremonias de la recepción de bodas

En el instante en que la banda de la recepción empezó a tocar una canción lenta, el calor entre mis piernas se encendió con tanta fuerza que tuve que apretar los muslos. La mano de Mark descansaba pos…

Leer
Caricias de medianoche en el bar de la boda

El salón de recepción brillaba con suaves luces de cadena y el tenue aroma a jazmín de los centros de mesa. Llevaba casi una hora cuidando mi tercer gin tonic, viendo a las parejas girar en la pista d…

Leer
Sombras en la oficina vacía

Las luces fluorescentes estaban apagadas, dejando que solo el tenue resplandor naranja de las farolas de la calle se filtrara por las persianas entreabiertas. Me había quedado hasta tarde otra vez, te…

Leer
Estrellas y piel

Hacía semanas que estaba sola en la montaña, como me gustaba. La antigua plataforma del observatorio era mi santuario; sus barandillas de metal frío y el leve olor a ozono de los equipos eran la única…

Leer

¿No encontraste tu trama? Escribe tu propio relato

4000 caracteres
Instantáneo
Gratis