Calor de estudio

6 min de lectura

En el momento en que entré en el estudio fotográfico con luz tenue, mi mirada se fijó en Lena. Estaba descalza en el centro de la habitación, sus ajustados leggings negros de yoga abrazaban cada curva de su firme trasero, una camiseta fina estirada sobre sus pechos generosos. El aire ya se sentía cargado de tensión, su mirada se demoró en mí un segundo más de lo normal, como si pudiera sentir lo desesperadamente que quería quitarle esa ropa allí mismo.

"Bienvenido a la sesión privada, Alex", dijo, su voz baja y suave, con una pizca de sonrisa en sus labios. Señaló el fondo y la configuración de luces suaves. "Pensé que mezclaríamos yoga con fotografía sensual esta noche. ¿Te animas?"

Asentí, con el corazón latiendo fuerte. "Sí, Lena. He estado pensando en esto toda la semana." El estudio olía ligeramente a incienso y a su cálida piel, la luz del atardecer proyectaba largas sombras sobre el suelo pulido. Había esterillas colocadas cerca de una plataforma baja con reflectores y una cámara en trípode.

Ella se acercó, su aliento rozando mi oído. "Bien. Desnúdate hasta los calzoncillos. Empezaremos con algunas posturas para que fluya la sangre."

Mi polla se estremeció ante su franqueza. Me quité la camisa y los vaqueros, sintiéndome expuesto bajo su mirada apreciativa. Me rodeó lentamente, sus manos rozando mis hombros mientras ajustaba mi postura.

"Manos en las caderas, pecho abierto... así." Sus dedos recorrieron mis brazos, enviando chispas por todo mi cuerpo. "Ya te estás poniendo duro. Me gusta eso."

Antes de que pudiera responder, presionó su cuerpo contra mi espalda, sus pechos firmes contra mí. "El tema es erótica, Alex. Deseo crudo capturado en movimiento." Su mano deslizó por mi estómago, acariciando el bulto creciente en mis calzoncillos. "¿Sientes lo mojada que me estoy poniendo solo posando contigo?"

"Joder, Lena..." gemí, dándome la vuelta para enfrentarla. Nuestras bocas chocaron en un beso hambriento, lenguas deslizándose calientes y urgentes. Sabía a menta y lujuria. Agarré su trasero, apretando la carnosa redondez a través de sus leggings mientras ella gemía en mi boca.

Ella se separó, ojos oscurecidos por el deseo. "En la esterilla. Perro boca abajo. Ahora."

Me dejé caer en la postura, trasero arriba, mi polla tensándose contra la tela. Lena se arrodilló detrás de mí, tirando de mis calzoncillos para liberar mi gruesa polla. Salió, pesada y venosa. "Dios, mira esta polla. Tan grande y lista."

Su cálida mano rodeó el rabo, acariciando lentamente de la base a la punta. El líquido preseminal perló en el glande mientras ella se inclinaba, su aliento caliente provocándome. Luego su lengua salió, lamiendo un lento círculo alrededor del glande hinchado antes de llevármela profundamente a su boca.

El calor húmedo de su garganta me envolvió. Chupó fuerte, hundiendo sus mejillas, haciendo sonidos húmedos y obscenos que resonaban en el estudio. "Mmm, sabes tan bien", murmuró alrededor de mi polla, soltándola con un chasquido. Hilos de saliva conectaban sus labios con mi polla.

Alcancé hacia atrás, tirando de sus leggings y bragas de una vez, exponiendo su coño depilado, ya brillante de excitación. Su clítoris asomaba, hinchado y rosado. "Necesito saborearte a ti también."

Ella se montó en mi cara con un suave giro de yoga, bajando su coño chorreante sobre mi boca mientras me hacía una garganta profunda de nuevo. Lamí su raja con avidez, mi lengua penetrando en su apretado agujero, luego vibrando rápidamente sobre su clítoris. Sabía a almizcle y dulzura, sus jugos cubriendo mi barbilla mientras se frotaba contra mí.

"Oh, mierda, sí... justo ahí", jadeó, caderas sacudiéndose. Su boca trabajaba mi polla más rápido, su mano bombeando la base al ritmo. La luz roja de la cámara parpadeaba cerca, pero no nos importaba.

Ella vino primero, estremeciéndose, su coño apretándose alrededor de mi lengua mientras gritaba. "Me corro... joder, Alex."

Su orgasmo inundó mi boca. Lo lamí, luego la di la vuelta y la tumbé de espaldas en la esterilla. Abriendo sus piernas de par en par, frotté la cabeza de mi polla a lo largo de sus húmedos pliegues, provocando su entrada.

"Métemela", suplicó, ojos fijos en los míos. "Lléname el coño."

Empujé hacia adelante, enterrando mi gruesa polla hasta los huevos en un solo movimiento suave. Sus paredes me apretaron como un terciopelo caliente, tan apretadas y resbaladizas. Los dos gemimos mientras empezaba a empujarla, el sonido de piel golpeando piel llenando el estudio.

Más fuerte. Más rápido. Enganché sus piernas sobre mis hombros, doblándola por la mitad mientras penetraba profundamente, golpeando ese punto que hizo que sus ojos se volvieran hacia atrás. Sus pechos rebotaban con cada embestida, pezones duros bajo su camiseta. La levanté, chupando uno mientras la follaba.

"Sí... ¡más fuerte! Fóllame el coño justo así", jadeó, uñas clavándose en mi espalda.

Sentí su segundo clímax acercándose, su coño palpitando alrededor de mi polla. Cambiando de posición, me retiré y la giré para que quedara a cuatro patas. Agarrándola de las caderas, volví a entrar por detrás, viendo cómo su jugoso trasero ondulaba con cada impacto. Alcancé a frotar su clítoris en círculos apretados.

Ella empujó hacia atrás para encontrarse conmigo, gimiendo fuerte. "Más profundo... estoy tan cerca otra vez."

Mis huevos se tensaron. La presión aumentó hasta que no pude contenerme. "Me voy a correr dentro de ti, Lena."

"Hazlo. Lléname", gimió.

Exploté con un gemido, bombeando hilo tras hilo de semen caliente profundamente en su coño espasmódico. Ella también vino, chorreando un poco alrededor de mi polla, su cuerpo temblando mientras olas de placer nos arrasaban a ambos.

Colapsamos en un enredo sudoroso en la esterilla, respirando con dificultad. La cámara lo había captado todo con el temporizador, pero eso era solo el comienzo. Lena se volvió hacia mí con una sonrisa pícara, trazando un dedo por el semen que le goteaba.

"¿Segunda ronda en postura del niño?", susurró. "Esta sesión de erótica está lejos de terminar."

¿Qué pasó después?Inicia sesión y la IA continuará este relato especialmente para ti. Gratis.
Descubre qué pasó después
Categorías: